Cuánto cuesta una página web para inmobiliarias en 2026
Qué define el precio, qué costos aparecen después de publicar y cómo comparar dos presupuestos con la misma cuenta, sin que te sorprenda la letra chica.

No hay un precio único, pero sí una forma de saber cuánto te va a salir de verdad: sumá todo lo que vas a pagar en tres años, no solo el presupuesto inicial. Una web que parece barata el día que la contratás puede terminar saliendo más que un abono mensual cuando empiezan a aparecer el hosting, la conexión con el CRM y los cambios.
Como referencia concreta, en Glassprop un sitio institucional arranca en $15.000 por mes y la web con tus propiedades, en USD 35 por mes. No hay permanencia ni puesta en marcha: solo el diseño 100% a medida tiene un costo inicial, que se define en cada caso. Otros proveedores trabajan con pago único, y también está la web incluida en tu CRM, que no suele sumar un gasto aparte. Lo que define el número final son cuatro cosas: si la web se conecta con tu CRM, cuántas propiedades publicás, cuánto diseño propio querés y quién la mantiene.
Esta guía es para dueños de inmobiliarias y corredores inmobiliarios que están pidiendo presupuestos y reciben números que no se parecen entre sí. No te vamos a dar un rango de mercado: cambia según el proveedor, el alcance y el tipo de cambio, y un número sin contexto confunde más de lo que ayuda. Lo que sí te dejamos es un método para comparar.
Cuatro formas de tener una web inmobiliaria y qué pagás en cada una
Antes de mirar precios, fijate qué estás comprando. Casi todas las ofertas entran en uno de estos cuatro modelos.
1. La web incluida en tu CRM
Varios CRM inmobiliarios traen una web lista para usar. Si trabajás con Tokko Broker, por ejemplo, tenés esa opción, y para una inmobiliaria que arranca o que tiene una cartera chica puede ser perfectamente suficiente: las propiedades ya están conectadas y no tenés que pensar en servidores. Lo que resignás es flexibilidad, porque el diseño y la estructura dependen de la plantilla. Si dudás entre quedarte ahí o dar el salto, mirá cuándo conviene la web incluida y cuándo una propia.
2. Una plantilla o WordPress por tu cuenta
Comprás una plantilla, contratás hosting y la armás vos o alguien de confianza. La entrada es baja, pero el costo está escondido en horas: cargar propiedades, actualizar complementos y resolver lo que deja de funcionar. El punto más delicado es el CRM. Sin esa conexión, cada propiedad se carga dos veces y cada operación cerrada hay que acordarse de bajarla a mano. Un departamento vendido que sigue publicado te hace perder tiempo a vos y al que consulta.
3. Desarrollo a medida con pago único
Una agencia o un programador te hace la web y pagás una vez. Si casi no vas a pedir cambios, con los años puede salirte menos que un abono. La contra es que el sitio queda como se entregó: el hosting después del primer año, las actualizaciones de seguridad y los ajustes suelen quedar afuera, y cada pedido nuevo es otro presupuesto. Acá la clave es leer qué entra y qué no.
4. Abono mensual
Pagás una cuota que cubre plataforma, hosting, mantenimiento y soporte. El gasto es predecible y las mejoras llegan sin pagar un desarrollo nuevo. La contra es clara: es un costo que sigue mientras tengas la web, así que conviene preguntar qué pasa si algún día te querés ir. Sirve cuando querés una web propia y no querés ocuparte de la parte técnica. Algunos abonos ya incluyen una web armada con IA, que está lista al instante y editás vos.
Qué mueve el precio de verdad
Dos inmobiliarias pueden recibir presupuestos muy distintos por algo que parece la misma web. Estos son los puntos que más pesan:
- Conexión con el CRM. Es lo que separa una web inmobiliaria de una institucional. Que las propiedades se publiquen, se actualicen y se bajen solas, y que las consultas vuelvan al CRM, lleva un trabajo que no todos incluyen. Lo explicamos en cómo sincronizar CRM y web sin doble carga.
- Cantidad de propiedades. Una cartera de 30 departamentos en un barrio no pide lo mismo que 500 propiedades repartidas en varias sucursales.
- Buscador y fichas. Filtros, mapa, videos, planos, recorridos 360° y pedido de visita. Cada uno puede venir incluido o cobrarse aparte.
- Diseño. Una plantilla con tu logo es una cosa y un diseño pensado para tu marca es otra. Pedí ver webs reales del proveedor, no maquetas.
- Migración. Si ya tenés web, mover el contenido y redirigir las direcciones viejas para no perder lo ganado en Google es trabajo real. Si nadie lo presupuestó, preguntá quién lo hace.
- Asesores y emprendimientos. Un perfil por asesor o una sección de unidades para proyectos en pozo suman complejidad. Si los necesitás, pedilos por escrito.
Los costos que aparecen después de publicar
Acá se desarman la mayoría de las comparaciones. El precio de salida es el que te muestran. Estos son los que llegan más tarde:
- Hosting. Muchas ofertas lo incluyen solo el primer año. Preguntá cuánto sale la renovación antes de firmar, no cuando llega la factura.
- Seguridad y actualizaciones. Una web sin mantenimiento envejece y se vuelve vulnerable. Averiguá quién aplica los parches y si eso se cobra.
- Cambios. Sumar un asesor, cambiar el logo o abrir una sucursal. ¿Está incluido o es un presupuesto nuevo cada vez?
- Integración con el CRM. A veces se cobra como adicional, por única vez o con su propio abono. Y si tu CRM actualiza algo y la conexión falla, ¿quién lo arregla y quién lo paga?
- Dominio y casillas de mail. Pueden venir aparte. Asegurate de que el dominio quede a tu nombre.
- Soporte. Cuando algo falla, ¿tenés a quién escribirle o abrís un ticket y esperás?
Cómo comparar dos presupuestos: la cuenta a tres años
Tres años es un plazo razonable para una web: alcanza para que aparezcan las renovaciones y los cambios que el primer presupuesto no muestra. Armá una planilla con una columna por propuesta y completá esto:
- Lo que pagás para arrancar: diseño, puesta en marcha y migración.
- Lo que pagás por mes, multiplicado por 36.
- Hosting, dominio y renovaciones de los años dos y tres, si van aparte.
- La conexión con el CRM, si no está en el precio.
- Una estimación de cambios: pensá cuántos ajustes pediste el último año y cuánto te saldría cada uno.
Un ejemplo con nuestros números: una inmobiliaria con 120 propiedades activas entra en el plan de USD 60 al mes. Son USD 720 al año y USD 2.160 en tres años, sin puesta en marcha. Si usás un dominio propio, sumá lo que te cuesta renovarlo. Ese total es el que tenés que poner al lado del otro presupuesto, con todos sus agregados sumados. Recién ahí los dos números hablan de lo mismo.
Después hacé la cuenta que casi nadie hace: comparalo con tus honorarios. USD 35 al mes son USD 420 al año. Mirá qué parte de una operación representa eso en tu zona. Una web no cierra ventas sola, pero es lo que ve un propietario cuando te googlea antes de darte la exclusiva, y lo que mira un comprador antes de escribirte.
Cuánto cuesta una web con Glassprop
Para que tengas un número real, estos son nuestros precios. Si recién empezás y querés verte profesional, un sitio institucional arranca en $15.000 por mes. Si querés publicar tus propiedades, estos son los planes:
- Esencial: USD 35 al mes, hasta 50 propiedades.
- Avanzado: USD 60 al mes, hasta 300 propiedades.
- Profesional: USD 85 al mes, propiedades ilimitadas.
Los tres incluyen lo mismo: web institucional autoadministrable con asistencia de IA, buscador con mapa, fichas con fotos, videos, planos y recorridos 360°, sincronización con Tokko Broker y otros CRM, WhatsApp, hosting, certificado SSL, casillas de mail con tu dominio, actualizaciones y soporte. Solo cambia la cantidad de propiedades.
Tres cosas que conviene que sepas de entrada. No hay permanencia: cancelás cuando quieras, sin penalidad. No hay puesta en marcha: la web con IA está al instante, te la podemos armar nosotros y la editás a tu gusto. Si querés un diseño 100% a medida, lo pedís aparte, con un costo de puesta en marcha que definimos en cada caso. Y el dominio no está incluido: podés publicar en una dirección .glassprop.com o asignar el tuyo, que contratás aparte y queda a tu nombre. El certificado SSL sí va incluido.
Si algún día te querés ir, el dominio sigue siendo tuyo y podés pedirnos que exportemos tus contenidos. Si querés ver cómo funciona, mirá cómo crear tu página web inmobiliaria con IA. El detalle completo está en precios de sitios web para inmobiliarias.
Seis preguntas para hacerle a cualquier proveedor
Mandalas por mail y pedí las respuestas por escrito. Sirven para cualquier presupuesto, incluido el nuestro.
- ¿Qué incluye el precio y qué se cobra aparte?
- ¿Cuánto sale el hosting a partir del segundo año?
- ¿La conexión con mi CRM está incluida? ¿Las consultas de la web entran solas al CRM?
- ¿Cuánto cuesta un cambio después de publicar?
- ¿A nombre de quién queda el dominio?
- ¿Qué pasa si me quiero ir? ¿Me llevo mi contenido y mis direcciones?
Para el resto de los criterios, como velocidad, SEO y fichas, tenés la guía para elegir una web inmobiliaria.
Preguntas frecuentes
¿Conviene el pago único o el abono mensual?
Depende de cuánto vas a tocar la web. Si querés que siga mejorando y no querés presupuestar cada ajuste, el abono ordena mejor los costos. Si buscás algo simple y casi no vas a pedir cambios, un pago único bien presupuestado puede alcanzar. En los dos casos, hacé la cuenta a tres años.
¿Sirve una web gratis para una inmobiliaria?
Para salir del paso, puede servir. Antes de elegirla, revisá tres cosas: que puedas usar tu propio dominio, que se conecte con tu CRM y que no lleve publicidad de la plataforma. Si falla alguna, el ahorro lo pagás en imagen o en horas de carga.
¿Cuánto tarda en estar lista?
Depende del proveedor y del alcance. En Glassprop, la web con IA está al instante. Si pedís un diseño 100% a medida, el plazo se define en la propuesta.
¿Se paga en dólares o en pesos?
Cada proveedor trabaja distinto, y si te cotizan en pesos preguntá cada cuánto se ajusta. Nosotros facturamos los planes con propiedades en USD y podés pagar en pesos a la cotización BNA billete venta del día de la facturación. El sitio institucional se cobra en pesos.
Conclusión
Una web inmobiliaria cuesta lo que suman sus tres años, no lo que dice el primer presupuesto. Pedí todo por escrito, separá lo que pagás una vez de lo que pagás siempre y compará las propuestas con la misma cuenta.
Si querés que hagamos esa cuenta para tu caso, con el abono y el dominio en un solo número, escribinos y te pasamos la propuesta.



